sábado, 20 de enero de 2018

Modernidad y postmodernidad contra la Tradición

No es de extrañar que todo este recorrido del pensamiento europeo a lo largo de la “Modernidad”, ya desde el siglo XIV haya acabado culminando en una explosión que ha oscilado entre la rebelión más absoluta y la desesperación, entre las aspiraciones más radicales de una libertad sin límites y el sentimiento de angustia ante la realidad de la libertad, entre la voluntad de crear un nuevo orden (la imaginación al poder) y la sensación de la nada. Llegados a este punto, los hijos de la “Modernidad”, del pensamiento que ha venido conformando la “Modernidad”, han terminado proclamando el fin de esta y la inauguración de la “Postmodernidad”, en realidad con bastantes pocas expectativas de verdad esperanzadoras para el hombre. El alejamiento de Dios y la ruptura con las raíces culturales y espirituales de la Europa han llevado inevitablemente al fracaso y la frustración, y por ende a la negación del auténtico ser de Europa.

El profesor Eudaldo Forment ha señalado siete características de la “Modernidad”: confianza ilimitada en la razón, conciencia histórica (en cuanto llegada a la madurez de un progresivo proceso universal), utopía del progreso, principio de inmanencia (la concepción del hombre dentro de los límites de la naturaleza y de la sociedad), reivindicación de la libertad, ateísmo (ya al final del proceso de la “Modernidad”, llegando a un antiteísmo) y fin de la Metafísica.

En contraposición, caracteriza la “Postmodernidad” por las siguientes peculiaridades: irracionalismo (primacía de las apetencias y sentidos sobre la razón), fin de la Historia (no existe la Historia como tal, sino que simplemente debe vivirse el presente como un acto inmediato en su totalidad), politeísmo de valores (el único valor es el ser nuevo y hay un progreso sin finalidad definida, de lo que se sigue un modelo de heteromorfismo, disenso, localismo e inestabilidad, que implica la legitimación de un pluralismo de valores), primacía de lo estético (consumación del nihilismo, del sinsentido absoluto de la realidad, de la carencia de validez de los valores supremos, y por eso la preocupación central ya no es el hombre, sino la estética, orientado a lo difuso y la ruptura con la belleza), el fin de la libertad (la única libertad posible es la de la disgregación, de la diferenciación y de la desaparición), indiferentismo religioso y postmetafísica ( y se arriba así al “pensamiento débil”, el único posible en esta era postmetafísica). Por lo tanto, “estos siete rasgos de la postmodernidad representan una pérdida de confianza en la razón, en la realidad, en el hombre y en Dios, y muestran que en el fondo de la postmodernidad se encuentra una posición de inseguridad” (Lecciones de Metafísica. Madrid Rialp 1992).

En esta “Postmodernidad” es en la que se halla inmersa la Europa actual que viene a convertirse así de lleno en la negación de la verdadera Europa.

Tomado de: La Crisis de Occidente. Orígenes, Actualidad y Futuro, de Santiago Cantera Montenegro

jueves, 11 de enero de 2018

El fraude de la "democracia": Tiranía y oligarquía

"De lo cual se deduce que lo que hoy se llama oligarquía, con término de exactitud muy cuestionable, es una tiranía habitual cometida no por pocos, bien que por los menos, en daño de la inmensa mayoría nacional. En el diagnóstico (la propiedad del nombre de la enfermedad importa menos) estamos conformes todos los hombres de buena voluntad, sin diferencias de escuelas ni partidos.

¿Y quién es, quiénes componen esa minoría tiránica, bien que no de pocos, aunque lo sean en comparación de los explotados y oprimidos? La oligarquía presente es una burguesocracia en que todas las capas de la clase media se han constituido en empresa mercantil e industrial para la explotación de una mina, el pueblo, el país; es una tiranía y un despotismo de clase en contra y en perjuicio, no de las otras, porque ya no las hay, sino de la masa inorgánica, desagregada y atomística que aún sigue llamándose nación.(...)

Yo no conozco tiranía más solapadamente disfrazada y encubierta de filantropía, de humanidad, de libertad, de soberanía, de regeneración, menos que eruditos a la violeta, que inventaron la sofística urdimbre del programa revolucionario y realizaron la Revolución de crueldad felina para engañar y desmoralizar, oprimir y usufructuar al pueblo. ¿Se concibe nada más diabólicamente habilidoso que trasladar la soberanía, digo, el sufragio, que es cosa muy distinta, a la masa infeliz y absolutamente incapaz, para secuestrarle luego el voto con el engaño a una inteligencia inculta y crédula, con la tentación a concupiscencias no domadas y salvajes, con la dádiva a una necesidad continua, múltiple, absoluta y apremiante, con la coacción a una dependencia total y completa, a una miseria más congojosa y aflictiva que la servidumbre medieval? Pues esto fue, es y será la burguesía oligárquica: un tirano colectivo, anónimo e irresponsable que, para libertarse de los furores y asechanzas de las víctimas, hace creer a los oprimidos y esquilmados que son dueños de sí mismos y mandan en los demás, mientras él, oculto y tapado, maneja los resortes del retablo y mueve los muñecos soberanos, y detrás de la cortina se harta alevosamente del patrimonio de libertad, de autarquía, de legítimas utilidades y derechos hurtados con tal infamia al pobre pueblo (...)

En España, el oligárquico imperio burgués presenta formas más repugnantes y caracteres más graves, porque no hay quien le vaya a la mano ni resistencia popular organizada que la haga entrar, si no en vías de justicia, al menos en temperamentos de prudencia como en otras partes. La porción extraviada del pueblo aún conserva cierto buen sentido común y moral que la retrae de entregarse del todo a la organización y reglamentación socialistas; y la mayoría popular, honrada y sana, tiene una aversión instintiva a esas bochornosas farsas parlamentarias que han envilecido y arruinado a la nación, y no comprende cómo puede ser instrumento de salud y de restauración salvadora el que lo ha sido de desdichas y vilezas, de iniquidad, de corrupción, de pobreza, de deshonor y, si Dios no lo remedia, de nuevas mutilaciones, y al fin, de ignominiosa muerte."

Oligarquía y caciquismo (Texto completo AQUÍ). Don Enrique Gil Robles. Salamanca, 28 de mayo de 1901

Enrique Gil Robles: la crítica al parlamentarismo como núcleo del pseudoorden burgués

sábado, 25 de noviembre de 2017

Guipúzcoa Unida (G.U): Plataforma católica foralista con sustrato y apoyo tradicionalista en la transición

                 La Comunión Tradicionalista apoya a Guipúzcoa Unida

En 1977 se formó Guipúzcoa Unida (GU) (en vascuence gu es la primera persona del plural, por tanto significa «nosotros») como coalición política de ámbito guipuzcoano. Según ABC 3/02/1977 estaba formada por nueve partidos políticos, con un común denominador de «españolismo». Se informaba también de que la Comunión Tradicionalista aunque no estaba orgánicamente integrada apoyaba la coalición. Se declaraba defensor de la fe católica y rechazaba cualquier forma de separatismo o de integración supranacional, en un mensaje claro contra la OTAN y la CEE. Su objetivo en un principio, expresado en el acto de presentación de la coalición, fue acudir a los sucesivos comicios que se celebren en Guipúzcoa, tanto de ámbito local o provincial como de carácter nacional[1].
Tradicionalistas en las listas de G.U

 Se definió como una coalición de fuerzas guipuzcoanas de diverso signo político y procedencia y su aspiración fue representar la voluntad de los guipuzcoanos que persiguen la defensa de los valores espirituales del hombre, la unidad de España, el restablecimiento del Fuero de Guipúzcoa, la Monarquía, la democracia como sistema político, la justicia social y la mejor distribución de las rentas, la propiedad privada[2]. En los actos de presentación de la coalición, se subrayaron los siguientes objetivos: fidelidad a la secular tradición católica de Guipúzcoa, integrar fraternalmente en la sociedad guipuzcoana a los naturales de otras regiones en igualdad de derechos y deberes, restablecer el Fuero (...) como derecho común a todas las provincias que puedan reclamarlo para sí ya que reivindican el derecho de las provincias a desarrollar su personalidad, a fomentar su cultura, a defender sus valores autóctonos pero dentro de la suprema realidad de España que es una y varia, por lo que el Estado debe ser también unitario y descentralizado a la vez, defensa de la monarquía como la mejor solución política para nuestra Patria y como la institución de mayor arraigo en las tradiciones de Guipúzcoa, trabajar por la reforma constitucional que instaure la democracia, defender los derechos de los trabajadores y la propiedad privada limitada por el bien común, y la paz en orden y libertad presidida por la justicia. El lema elegido para concurrir a las elecciones fue «Guipúzcoa Unida: Libertad y progreso en orden. España, lo único importante».[3]
Ni fascismo ni marxismo

La Junta Directiva de GU estuvo presidida por el destacado deportista guipuzcoano José Orbegozo Eguiguren, ocupando la vicepresidencia primera Roque Arambarri Epelde y Juan María Álvarez Emparanza, destacado pintor y crítico de arte. Juan Antonio de Olazábal que era miembro también de la Junta de la Comunión Tradicionalista[4] y sobrino del mártir carlista Juan de Olazabal Ramery[5] ocupaba otra vicepresidencia, junto a Gervasio Juaristi Ostolaza, Eduardo Manzano García, Manuel Palacio Pina y Antonio Tegedor Ciriza. Luis Larrañaga Bilbao  fue secretario general y Ramón Albistur Esparza, voluntario de la primera compañía del Tercio de Requetés Oriamendi de San Sebastián ocupó el puesto de vicesecretario. Federico Bergareche Abaigar ejerció las funciones de tesorero y los vocales Jesús María Ayestarán Alcorta, María Francisca Echaide de la Quintana, Venancio Recalde Berrondo, Félix San Vicente Moreno, María de la Soledad Azpiain Pacheco, José Sarasola Galdaracena, María del Carmen Alzugaray Pastor, María Luisa Eguía Gárate, José Antonio Vicuña Rodríguez y José Antonio Vivó Undaberrena. El Comité Ejecutivo estuvo formado por José Orbegozo, Roque Arambarri, Eduardo Manzano, Luis Larrañaga y Federico Bergareche. La mayoría de los miembros de Guipuzcoa Unida habían sido militantes carlistas y procedían de familia de tradición carlista. Juan María Araluce, presidente de la Diputación de Guipúzcoa asesinado fue declarado presidente de honor.
Propaganda profundamente foral y en vasco

Auñamendi Eusko Entziklopedia define a Roque Arambarri Epelde como:

Abogado y personalidad del carlismo tradicionalista guipuzcoano nacido en Azkoitia el 27 de mayo de 1917. De carácter aperturista fue miembro de la Academia Errante, una suerte de universidad popular guipuzcoana que desarrolló una intensa actividad cultural durante los años 60.[6]

Otro destacado militante fue José María Silveti, presidente de la cofradía de pescadores de Guetaria. Muchos miembros del comité ejecutivo y militantes lo eran también de la Comunión Tradicionalista.

La Comunión Tradicionalista-Carlista emitió su público apoyo por considerar que:

Era la que mejor representaba un concepto cristiano de la vida, la que iba a luchar por un auténtico Régimen Foral de Guipúzcoa, la que defendía la unidad de España, y la que se situaba sin ambigüedades frente al concepto ateo y materialista del marxismo, frente al falso concepto de Euzkadi y frente al separatismo.[7]
GU obtuvo buenos resultados electorales, consiguiendo 27.048 votos, un 8,16% del electorado, fue la cuarta fuerza más votada del total de doce que concurrían. Sin embargo, por un muy escaso margen y debido a las carencias del cálculo de reparto electoral no obtuvo un escaño, que fue a parar a las manos de Euskadiko Ezkerra, quedando GU como organización política extra-parlamentaria. En municipios donde se mantenía la presencia tradicionalista en los círculos carlistas, como en Villafranca de Oridicia o en Zaldibia, se alcanzaban porcentajes mayores, llegando a un 11,8% y a un 13,6% de los votos respectivamente. También fueron significativos los votos en Oñate, un 11,7% de los votos, superando al PSOE y con mucho mayor porcentaje que EE y ESB, siendo la segunda fuerza más votada[8]. Oñate fue la Corte de Carlos V durante la Primera Guerra Carlista, y entre 1835 y 1839 los carlistas reactivaron su Universidad, Real y Pontificia Universidad Vasco-Navarra, siendo Decano de su Facultad de Derecho el destacado catedrático palentino y jefe delegado de Don Carlos VII, Matías Barrio y Mier. También se estableció la Imprenta Real desde el que se imprimía la gaceta oficial carlista, llamada «Boletín de Navarra y Provincias Vascongadas».

La fragmentación del voto de no nacionalista en Guipúzcoa entre tres formaciones políticas: GU, DCV y Demócratas Independientes Vascos había impedido que estas fuerzas que en conjunto sumaban cerca del 18% del electorado hubieran obtenido representación parlamentaria. GU fue la más votada de estas tres opciones, las otras dos no llegaron al 5% de los votos, pese a que la formación de Demócratas Cristianos Vascos contaba con el prestigio del apellido Oreja, el cual arrastró a gentes procedentes del carlismo, como el que fuera alcalde de Elgoibar Jaime Arrese Arizmendiarrieta[9]. Y fue GU la candidatura que más sufrió el acoso de los terroristas, que lanzaron la consigna de boicotear todos sus actos y destruir su propaganda. La banda terrorista ETA asesinó a José Antonio Vivo Undabarrena, miembro del partido, alcalde de Olaberría y Diputado Foral de Guipúzcoa.



[1] Diario Vasco, 03/II/1977, p. 8.
[2] Diario Vasco, 29/V/1977, pp. 16-17.
[3] Diario Vasco, 03/II/1977, p. 8.
[4] El País, 22/II/1977.
http://elpais.com/diario/1977/02/22/espana/225414033_850215.html
[5] Los Olazabal tuvieron que huir a Francia tras la represión desatada por los liberales contra los carlistas al acabar la Tercera Guerra. El 1 de julio de 1895 tomó posesión del cargo de concejal del Ayuntamiento de San Sebastián, siendo destituido en 1896 junto con la mayoría de la corporación municipal por oponerse al cumplimiento de una orden ministerial que consideraba perjudicial para los intereses de la ciudad con la fórmula foral: «Se obedece; pero no se cumple». Olazábal fue jefe del Partido Integrista hasta la reintegración del mismo en la Comunión Tradicionalista, interviniendo activamente en política. La reincorporación de dicho partido a la Comunión Tradicionalista fue obra personal de Juan Olazábal, que no pidió condición alguna. Fue nombrado miembro de la Junta Provincial de la Comunión, manteniendo el cargo hasta la fecha en que fue asesinado en la prisión de los Ángeles Custodios de Bilbao a la edad de 74 años.
Se opuso férreamente al Estatuto de autonomía de Cataluña de 1932, y combatió al nacionalismo, al que consideraba antiespañol, antivasco y totalmente opuesto al tradicional régimen foral que Olazábal defendía.
[6] http://www.euskomedia.org/aunamendi/24584
[7] Diario Vasco, 05/06/1977, p. 9
[8] Gipuzkoako geografia politiko elektorala. José Ignacio Ruiz Olabuenaga,  Mª Jesús Hernando Aguirre y Mª Carmen Usoz Iraola. Lurralde, revista del Euskal Geografi Elkargoa «Andrés de Urdaneta». número 1, 1978, págs. 37-97 realiza un gran análisis de la dinámica electoral de esos comicios con una interesante pluralidad de variables de índole sociológica y económica.
[9] La Euskal Ikasketetarako Fundazio Popularra glosa así su trayectoria vital:

Fue el pequeño de una familia numerosa de nueve hermanos, caracterizada en algunos aspectos por los contenidos que casi siempre acompañaron desde finales del siglo XIX a las familias del país vasco. La familia de Jaime se encontraba más cómoda siguiendo los postulados del carlismo sociológico, y en este ideario, Jaime aprendió a respetar las opiniones ajenas y a querer entrañablemente a su Elgoibar natal.

Se destacó además su impulso al vascuence a nivel municipal, lengua de la que era hablante.
Militó en la UCD y fue asesinado por ETA el 23 de octubre de 1980.
Tomado del capítulo VII: LA RESISTENCIA POSIBLE. LOS PARTIDOS FORALISTAS EN LA TRANSICIÓN, del libro «Una resistencia olvidada. Tradicionalistas mártires del terrorismo» (Ediciones Auzolan, 2017) de Víctor Javier Ibáñez Mancebo.

El libro puede solicitarse desde cualquier lugar a: info@edicionesauzolan.net o en el facebook de Ediciones Auzolan Pulsar Aquí

jueves, 23 de noviembre de 2017

"Una resistencia olvidada" en Bilbao, 27 de noviembre

PRESENTACIÓN DE "UNA RESISTENCIA OLVIDADA"

DÍA:          LUNES, 27 DE NOVIEMBRE
HORA:     19:30 HORAS (siete y media de la tarde)
LUGAR:   LIBRERÍA CÁMARA C/ Eskalduna nº 6 BILBAO

Víctimas y verdugos: ¿equidistancia ante los etarras?

En el digital La Tribuna del País Vasco, Fernando José Vaquero Oroquieta entrevista a Víctor Javier Ibáñez, autor de "Una resistencia olvidada. Tradicionalistas mártires del terrorismo" (Auzolan 2017)

El libro puede solicitarse desde cualquier lugar a: info@edicionesauzolan.net o en el facebook de Ediciones Auzolan Pulsar Aquí

sábado, 11 de noviembre de 2017

Valencia: Presentación de "Una resistencia olvidada" el 2 de diciembre

El Círculo Carlista Abanderado de la Tradición, Ntra Sra De Los Desamparados y Valentia Forum tienen el gusto de invitar el próximo sábado 2 de diciembre a las 18h en el Casino de la Agricultura de Valencia (C/ Comedias, nº 12) a la presentación del libro de Víctor Javier Ibáñez:  “Una resistencia olvidada. Tradicionalistas mártires del terrorismo” de Ediciones Auzolan.

Su autor Víctor Javier Ibáñez, junto a otros, serán los encargados de presentar esta magnífica obra que relata la vida amarga de muchos vascuences perseguidos y/o asesinados por la banda terrorista nacionalista ETA.

Defender la autenticidad española ha provocado el terror en muchas familias que, desamparadas por el estado, los gobernantes y los horrorosos acontecimientos, han tenido que salir a flote como buenamente han podido.

Para todos ellos, el autor les brinda este pequeño homenaje con la intención de que toda esa valentía, jamás caiga en el olvido. 

El libro puede solicitarse desde cualquier lugar a: info@edicionesauzolan.net o en el facebook de Ediciones Auzolan, PULSAR AQUÍ

Ediciones Auzolan en Granada, Córdoba y Sevilla

Ediciones AUZOLAN, invitada por el Club de Tertulia Secondo Venerdi -foro de opinión de referencia en la capital del Reino de Granada-, presentó en la Casa de Melilla de Granada la obra "Una resistencia olvidada" el miércoles 8 de noviembre
En la imagen podemos ver al autor de la misma, acompañado por Rodrigo Bueno, izq., y Alejandro Aguilar a su derecha, presidente del Club de Tertulia Secondo Venerdi .
 Tertulia-Presentación
Carlistas del Círculo Tradicionalista General Calderón de Granada, con el autor Víctor Javier Ibáñez y su esposa Teresa.
 PRESENTACIÓN EN CÓRDOBA
El Real Círculo de la Amistad de la ciudad de Córdoba, acogió el pasado 9 de noviembre la presentación del libro Una resistencia olvidada (Ediciones Auzolan), en el que el autor, Víctor Javier Ibáñez, ahonda en la víctimas del terrorismo de filiación tradicionalista, que han quedado relegados en el recuerdo de todos los asesinados por la banda terrorista ETA.
 La sala preparada para el acto se llenó por completo 
Gran mayoría de jóvenes entre los asistentes
El autor Víctor Javier Ibáñez Mancebo firma ejemplares entre los asistentes
 PRESENTACIÓN EN SEVILLA
En la Sala Cultural La Revuelta, en la capital hispalense, organizada por la Asociación Fernando Tercero y el Círculo Carlista Virgen de los Reyes.
 

martes, 31 de octubre de 2017

"Una resistencia olvidada": Presentación en Córdoba y Sevilla

Presentación en Córdoba: Jueves 9 de noviembre a las 20:30 horas en el  Real Círculo de la Amistad (C/ Alfonso XIII nº14)

Presentación en Sevilla: Viernes 10 de noviembre a las 20 Horas en la Sala Cultural la Revuelta (C/ Siete Revueltas nº33)

Última presentación en Alicante

Presentación de "Una resistencia olvidada" en la Villa Universitaria de la Universitat d'Alacant (San Vicente del Raspeig). El autor fue presentado por el abogado Gonzalo Mendiguren, alicantino de orígenes vascos. Ante un foro de estudiantes y profesores universitarios la intervención fue completada por las experiencias de un vecino de Alicante, servidor del orden público en San Sebastián desde 1976 a 1993, y de una insigne familia de carlistas vizcaínos trasterrados en Alicante.

El servidor del orden público, buen amigo de los carlistas de Biar, manifestó como pese a haber asistido a más de doscientos entierros de compañeros, militares y civiles (incluso vivió la demoniaca campaña etarra de "ataudes blancos" contra los hijos de los agentes del orden), habiendo presenciado muchos de esos crímenes y haber sufrido varios intentos de asesinato los nacionalistas jamás pudieron hacerle que odiara. Pidió el destino voluntario siendo uno de los primeros de su promoción, sus hijos nacieron en Guipúzcoa, aprendió vascuence y siempre que tiene ocasión no deja de volver a visitar el que fue su hogar. Conoció buena parte de los casos citados en el libro y certificó por su experiencia como una significativa parte del pueblo vasco, la más aferrada a sus tradiciones y al modo de ser multisecular, se encontraba totalmente al margen de la ideología nacionalista, sea en su vertiente burguesa o de extrema izquierda.

La familia carlista señaló, al hilo de una pregunta de uno de los asistentes sobre la novela "Patria" de Fernando Aramburu, como lo expresado en la misma es sólo una pequeña aproximación al infierno social que el nacionalismo, con la complicidad de las fuerzas de izquierda y liberales, implantó a partir de los años setenta del pasado siglo, siendo los carlistas las primeras víctimas de esa estrategia. En clave actual tuvieron palabras de firme reproche a los gobiernos de Rajoy por su política sobre el terrorismo, calcada de Zapatero, y su oposición, pese a los informes a favor del Centro de Estudios Constitucionales y del Consejo de Estado a que los trasterrados vascos puedan votar en la tierra que se vieron forzados a abandonar. Paradójicamente los nietos de emigrados vascos en Hispanoamérica que llevan dos generaciones naciendo fuera del solar de sus abuelos sí pueden hacerlo, fundamentalmente debido al control absolutamente clientelista que el PNV hace de las asociaciones de descendientes vascos fuera de España.

Los asistentes dieron una calurosa ovación a ambos intervinientes.

Una jornada cargada de emociones que acabó con tono festivo invitados por los carlistas sanvicenteros a la barraca de la Comparsa Navarros de las fiestas de Moros y Cristianos de la villa.

Una resistencia olvidada. Tradicionalistas mártires del terrorismo